Inspirada en el álbum homónimo de la banda Pink Floyd y de la película de Alan Parker sobre el mismo, The Wall (2009) es mi primer proyecto fotográfico como tal.
Cada tema de la película está representado por una fotografía, veintiséis en total.
En aquella época carecía de medios de iluminación y prácticamente de cualquier tipo. Así que tuve que echarle imaginación y buscar recursos que sustituyeran esas carencias, como el utilizar un flexo para «iluminar» algunas escenas.
En cualquier caso, supuso para mí el comienzo de una etapa creativa. Había encontrado tras unos pocos años dubitativos la fotografía que quería hacer, fotografía construida, conceptual, retratos.
