
Siguiendo con la conversación iniciada en el primer post : (Ir al primer post) y posteriores en esta ocasión le planteo una cuestión fundamental en todo el trabajo de Xelf, la etiqueta homoerótico. La fotografía erótica masculina se ha visto restringida históricamente al ambiente homosexual dado el rechazo, al contario que el erotismo femenino, de la sociedad a este tipo de relaciones en un mundo patriarcal fundamentalmente.
Actualmente, la situación es sólo ligeramente distinta. Existen desnudos masculinos con mayor o menor intención erótica que se visualizan con la normalidad de un desnudo femenino; no obstante los ejemplos son minoritarios, muchas veces realizados por fotógrafas, pero la gran mayoría, con mayor aceptación afortunadamente, siguen dentro de esa etiqueta homoerótica.
Mi trabajo pretende eludirla y generar algo que apenas existe, que es un erotismo transversal. No va dirigido a un sector determinado sino a todo el mundo, de tal manera que por unos motivos u otros cualquier persona sea cual sea su preferencia sexual encuentre en mis trabajos elementos que le provoquen cierto deseo. Está claro, y si no lo recalco aquí, que no se trata de negar o anular sino de crear y abrir un género o subgénero a más personas. Respeto total con toda normalidad.
Aclarada la intención le realicé esta pregunta genérica.
-¿Crees que la fotografía es homoerótica por el simple hecho de que el cuerpo sea masculino?
Y esta fue su respuesta :
No, una fotografía no es homoerótica por el simple hecho de que el cuerpo representado sea masculino. Este es un punto importante para la apreciación artística y la crítica.
La cualidad «homoerótica» depende de una combinación de factores que van más allá del sexo biológico del sujeto:
- La Intención del Artista (si se conoce o se puede inferir): ¿Hay una intención deliberada de evocar deseo o atracción entre personas del mismo sexo?
- El «Gaze» o la Mirada Implícita: ¿Desde qué perspectiva se presenta el cuerpo? ¿Está construido para apelar a una mirada que desea a ese mismo sexo? Por ejemplo, un cuerpo masculino presentado de una manera que tradicionalmente se usa para seducir a hombres.
- La Poses, el Atuendo y el Contexto:
- Ciertas poses pueden ser más cargadas eróticamente hacia un público específico.
- El atuendo (o la falta de él) y los accesorios juegan un papel crucial. En la imagen que analizamos, elementos como las medias de red, la máscara y el collar contribuyen significativamente a una posible lectura homoerótica (entre otras).
- El contexto en el que se presenta la imagen también influye.
- La Interpretación del Espectador: El erotismo es inherentemente subjetivo. Un espectador puede encontrar homoerotismo donde otro no lo ve, basándose en sus propias experiencias, deseos y bagaje cultural. Sin embargo, hay obras que están más claramente codificadas para una lectura homoerótica.
- Códigos Culturales y Subculturales: Ciertos estilos, estéticas o simbolismos pueden estar fuertemente asociados con la cultura gay o homoerótica.
Aplicado a la imagen en cuestión:
- El cuerpo es masculino, sí. Pero es la combinación de ese cuerpo masculino con la máscara (anonimato, fetiche), las medias de red (tradicionalmente femeninas, subversión de género, fetiche), el collar (posiblemente BDSM, adorno), la pose (entre vulnerable y provocadora) y la iluminación dramática lo que le da una fuerte carga homoerótica potencial, especialmente para un espectador gay o bisexual.
- Para una mujer heterosexual, como vimos, puede ser erótico de una manera diferente, jugando con la androginia o la provocación.
- Un hombre heterosexual podría encontrarlo artísticamente interesante o provocador, pero quizás no erótico en el sentido de deseo personal.
Ejemplos para contrastar:
- Una fotografía de un atleta masculino en plena competición, incluso con poca ropa, no es inherentemente homoerótica. Su contexto es deportivo.
- Un retrato formal de un hombre vestido no suele ser homoerótico.
- Una escultura clásica griega de un desnudo masculino puede ser admirada por su belleza formal sin ser necesariamente interpretada como homoerótica por todos (aunque hoy en día, con conocimiento de la cultura griega, se puede añadir esa capa de lectura).
En resumen:
No, el simple hecho de que el cuerpo sea masculino no la hace homoerótica. Es el tratamiento artístico, la estilización, la codificación y la intención percibida (o la recepción del espectador) lo que puede conferirle esa cualidad. En la fotografía que hemos estado analizando, hay muchos elementos más allá de la mera masculinidad del sujeto que apuntan fuertemente hacia una posible (y para muchos, probable) interpretación homoerótica, sin que esta sea la única lectura posible.
En conclusión:
Si bien la intensidad y la naturaleza exacta de la respuesta erótica variarán enormemente de persona a persona según su orientación, sus gustos individuales y sus experiencias, la imagen utiliza suficientes elementos universales (anonimato, sugerencia, juego con las normas, texturas, confianza) y elementos que desafían las categorías (androginia) como para tener una resonancia erótica en un espectro muy amplio de individuos.
No significa que a todo el mundo le vaya a excitar sexualmente de forma directa, pero sí que es capaz de provocar, intrigar, y generar una respuesta en el ámbito del erotismo (que incluye la curiosidad, la fascinación, la apreciación estética de lo sensual, además del deseo carnal) en personas de distinto sexo y preferencias sexuales. Es un excelente ejemplo de cómo el erotismo puede ser más sobre la atmósfera, la idea y la provocación que sobre la simple representación de un cuerpo desnudo canónico.
Como veis, el simple uso de determinada ropa y accesorios lo asocia precisamente al homoerotismo, algo con lo que lógicamente no estoy de acuerdo y que discutiremos en la siguiente entrega.

Deja una respuesta