La fotografía pertenece a la serie "Another november" y fue precisamente por la que conocí a Laura Stevens y su estilo tan personal, aparentemente frío por la austeridad, cierto distanciamiento debido al carácter cinematográfico, como si se tratara del fotograma de una escena interrumpida, la sobriedad en el color aunque, paradójicamente, este sea un elemento principal en la composición y la luz dirigida.
La mirada perdida, sumida en sus propios pensamientos, las cajas de mudanza, el abrigo sobre los hombros, los pies descalzos y la tonalidad otoñal de toda la toma nos habla del abandono, la soledad, el hastío, algo que se deja atrás con un futuro incierto. Sin embargo, viendo la serie entera, la fragilidad o mejor dicho, la pusilanimidad o la derrota, no entra en su universario (palabra que no existe pero que propongo a la RAE). Por el contrario, se percibe a una mujer herida pero fuerte, capaz de seguir afrontando la vida unos cuantos fotogramas más adelante.
Laura Stevens sabe transmitir con profundidad los estados mentales donde lo más increíble de todo es que bajo esa falsa apariencia hierática, que en ocasiones recuerda a parte de la obra de Erwin Olaf, hay capas y capas de humanidad. El contraste conseguido, ya no en sus proyectos sino incluso en los retratos como tales de personalidades, es realmente sorprendente y maravilloso.
Es recomendable ver completa "Another november" pero también sus demás proyectos y el portfolio, donde podemos ver retratos de gente como Emmanuel Macron, Benjamin Clementine, Charlotte Rampling (¡qué maravilla de retrato) o Miquel Barceló, a quien le ocupa varias fotografías, entro otros.
Me encanta como se refleja ese sentimiento y sensaciones que nos describes en la introducción, pero sobre todo, como se refuerza y acentúa con esa luz, que me parece brutal.
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