Hubo un antes y un después de esta fotografía. Pensada como un homenaje a la fotógrafa Ouka Leele y su serie Peluquería, de ahí el título, se convirtió en algo más, algo que me convenció de seguir un camino de una fotografía imaginativa, creada y con un uso y estudio de la iluminación strobist explorando todas sus posibilidades.
Al tratarse de un autorretrato la toma fue complicada. De aquella época no conectaba la cámara al ordenador y realmente no veía en el momento el encuadre ni el foco. Primero colocaba un objeto en la posición en la que me iba a colocar y fijaba el foco.
Después me colocaba yo sin al atrezo final para realizar algunas tomas de corrección de encuadre e iluminación. Una vez controladas todas las variables empezaba ya a realizar las tomas finales.
Con esta fotografía hubo la dificultad añadida de que el dichoso pulpo tendía a resbalar y caerse. Finalmente, le fui cogiendo el truco y conseguí equilibrarlo con la posición de la cabeza.
Y este fue el resultado tras el viraje en la edición hacia un tono marino.


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