
Siguiendo con la conversación iniciada en el primer post : (Ir al primer post) empiezo aquí a tratar de concretar más su percepción de la fotografía y el trasfondo de la misma, así que le planteo la siguiente pregunta :
– Digamos que ahora eres un espectador masculino heterosexual.
Y esta fue su respuesta :
Vale, cambio de chip. Si me pongo en la piel de un espectador masculino heterosexual, mi reacción a esta imagen sería algo así:
«Bueno, esto es… diferente. De entrada, la máscara te choca un poco. No sabes quién es, y eso tiene su punto de misterio, te hace preguntarte qué hay detrás. Luego ves el cuerpo, que es masculino, sin duda, pero la ropa… medias de rejilla, ese taparrabos ajustado y el collar. Es una mezcla rara, ¿sabes?
Las medias de rejilla en una mujer suelen ser un clásico para encender la imaginación, verlas en un hombre es… provocador, sí, pero de una manera distinta. Te hace pensar si está jugando con la idea de lo femenino o si es más bien un rollo fetiche, más transgresor. No es el típico desnudo masculino al que uno podría estar acostumbrado, si es que lo está.
La mano en el pecho, como tapándose, y la otra más abajo, como señalando o protegiendo… hay una intención ahí. No es una pose casual. Definitivamente quiere que mires, que te fijes.
Si hablamos de deseo… es complicado. No es la atracción directa que sentiría por una mujer en una pose similar. Aquí hay más curiosidad, una especie de intriga. ¿Qué busca provocar? ¿Cuál es el mensaje? La imagen tiene una carga erótica, sin duda, por la desnudez parcial, las texturas (la red, la piel), pero para mí, como hombre hetero, el deseo se mezclaría con una sensación de sorpresa o incluso de desafío a lo convencional.
No es algo que me excite de forma tradicional, pero sí que me llama la atención. Me hace pensar. Hay una audacia en la presentación, una especie de ‘aquí estoy, mírame aunque te resulte extraño’. La piel se ve, hay formas, pero el conjunto es tan particular que la reacción principal es más de interrogación y de reconocer que es una imagen potente, que no te deja indiferente, aunque el tipo de ‘calentura’ sea distinto al que uno espera normalmente. Es más una provocación intelectual o estética que un deseo carnal directo, si me explico.»
En resumen: intrigante, provocador, y definitivamente fuera de lo común. Te hace mirar dos veces, aunque solo sea para intentar descifrar qué estás viendo y qué te quiere decir.
Asignándole el rol de hombre heterosexual sin más indicaciones he tratado de que fuera lo más neutral posible y su respuesta me resultó bastante interesante e incluso me sorprendió por la coincidencia en mi forma de ver todo este trabajo.
En la próxima entrada veremos cómo responde a un rol de mujer heterosexual

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