Negro es el color con el que me visto, me envuelvo y pienso. Nadie me ve ni me veo, soy humo sólido de caucho ardiendo. Contamino y me enveneno girando como un tornado que se crece con la sinrazón y expulsa dolor ajeno, dolor querido, dolor amado.
Negra es mi verdad, sucia y hedionda perfumada de Chanel, como una marquesa del Barroco, todo polvo blanco, todo suciedad; un lunar falso en la cara me delata.
Soy la noche de luna llena, promesas y esperanzas bañadas de luz reflejada, tomada prestada y ocupada, falsa y pura decepción; negra, no plateada. Dame la mano y siente mi desconcierto, dame la mano y no la sueltes, jamás.
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